viernes, 28 de octubre de 2011

Declara Julio Ruiz, detenido en "La Escuelita"

Un ex concejal de Bahía Blanca que estuvo detenido en el centro clandestino de detención conocido como La Escuelita, la Unidad Penal 4 de Villa Floresta y en Rawson desde 1976 hasta 1981, declaró hoy en el marco del juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en jurisdicción del Comando en V Cuerpo del Ejército.

Se trata de Julio Ruiz, de 63 años, quien en  la década del 70 fue responsable político del Peronismo de Base Regional Bahía Blanca.
Además fue secretario de la Organización de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera, Seccional Bahía Blanca, entre otras actividades.

Ruiz relató ante el Tribunal en lo Criminal de Bahía Blanca el momento de su detención ocurrido el 19 de octubre de 1976 cuando estaba en su casa de Bahía Blanca, los 40 días detenido y torturado en la Escuelita, su paso por la Unidad Penal 4 de Villa Floresta en Bahía Blanca como así también las situaciones vividas durante su detención en la Unidad 6 con asiento en Rawson, Chubut, hasta que recuperó la libertad en enero de 1981.

El ex edil señaló que en `La Escuelita` me sentaron en una silla, empezaron a golpearme y un oficial preguntó si era montonero".
"Llegó un personaje que no lo pude identificar nunca pero por la voz lo conocería, que era el Tío, dijo en referencia a Santiago Cruciani, el principal torturador del centro clandestino.

Ruiz comentó que había una mujer que la hacían caminar alrededor de una mesa, no supe por qué y otra cosa espantosa además de la tortura era escuchar los gritos de los demás.
Se escuchaban tiros, sobre todo los gritos de las mujeres, no era fácil", expresó.

Agregó también que en el centro clandestino había chicos jóvenes, nosotros éramos jóvenes de 28 años. Había dos que deliraban, uno en determinado momento decía que estaba esperando el colectivo para ir a su casa y otro decía que comía un sandwich de milanesas, no los vi más y no sé que pasó con ellos.

Más adelante Ruiz comentó que luego de permanecer entre 30 y 40 días en La Escuelita lo subieron vendado y atado a una camioneta donde tras dar varias vueltas los dejaron tirado con otras personas en lo que pensó que era un tronco de un árbol.
Ruiz dijo que a los pocos segundos paró otro vehículo, nos subieron a un vehículo más grande donde se escuchaban otras voces y nos sacaron la venda.

Llegamos a un lugar que era el Batallón 181, nos pasan adentro y nos recibe un teniente coronel que dice muchachos no sé que les pasó a ustedes, los encontraron en el Parque de Mayo, están sin documentos y van a estar acá porque vamos a averiguar porqué los encontraron allí, agregó.
El ex edil relató que esa noche no dormimos por la alegría de haber quedado vivos y toda la tensión de todo ese tiempo.
Tras permanecer en el Batallón 181, Ruiz fue trasladado en enero de 1977 al pabellón 6 de la Unidad Penal de Villa Floresta de Bahía Blanca.

Teníamos un régimen de encierro permanente, estábamos de a dos en la celda y era una situación poco agradable porque estábamos cerca del V Cuerpo, relató.
Para el testigo, la tensión que se vivía en mi caso era que estábamos muy cerca y volver al lugar donde habíamos salido: "La Escuelita.

Estuvimos en Bahía Blanca hasta el 22 de agosto, fuimos trasladados a Rawson en un avión grande de Marina o Fuerza Aérea, vendados y esposados, dijo.
Ruiz indicó que al llegar a otro aeropuerto los subieron a otro vehículo y nos depositaron en un lugar que suponía que era una cárcel donde nos empezaron a golpear terriblemente.
Escuché una voz que nos dice ustedes acaban de llegar a la Unidad Seis de Rawson, sepan donde están y estamos festejando el 22 de agosto, en referencia a lo que hoy se conoce como la Masacre de Trelew.

El testigo agregó que durante su permanencia en Rawson había requisa todos los días, recibíamos golpes y nos mandaban a bañar con agua fría.
Nos liberaron el 21 de diciembre de 1981. En la salida me encontré con una Argentina distinta y fue el momento más difícil de la vida, pensé en matarme porque el país que conocía no estaba más, agregó.

El ex concejal expresó que a los cinco días conseguí trabajo por un amigo y poníamos antenas de ENTEL parabólicas y la primera vez que nos tocó fue ponerla en Rawson".
Por último Ruiz afirmó "estoy en paz y no tengo nada más que agregar".

martes, 25 de octubre de 2011

Negaron la excarcelación a un integrante del ejército detenido por delitos de lesa humanidad

La Cámara Federal de Bahía Blanca negó el pedido de excarcelación solicitado por la defensa de un teniente coronel del Ejército, en el marco de las causas por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura, informaron fuentes judiciales.

Se trata del ex teniente coronel del Ejército Guillermo González Chipont, ex integrante del Departamento II de Inteligencia del V Cuerpo del Ejército y quien además se desempeñó como segundo jefe de la Agrupación Tropas, que se ocupaba de secuestrar y trasladar a víctimas al centro clandestino de detención conocido como "La Escuelita".

La Cámara integrada por los jueces Augusto Enrique Fernández y Ángel Alberto Argañaraz, resolvió en las últimas horas que “no existen elementos de juicio nuevos que permitan modificar los argumentos vertidos por esta Cámara al denegar los anteriores pedidos de excarcelación”.

“Se reseñaron datos `no probados´ que no parecen coincidir con el imputado de autos; por lo que corresponde mantener la denegación del beneficio, toda vez que si bien resoluciones de esta índole no causan estado, para su modificación resulta menester que se haya cambiado la base de su fundamentación”, agregó la resolución.

jueves, 20 de octubre de 2011

Detienen a Ex Suboficial por Falso Testimonio en el Juicio por Delitos de Lesa Humanidad

Minutos antes ya le habían advertido que, con sus reiteradas respuestas reticentes y poco esclarecedoras ante las preguntas del fiscal, estaba caminando en la cornisa del falso testimonio. Los interrogantes del doctor Abel Córdoba continuaron, pero las palabras del testigo no cambiaron demasiado y sus contradicciones se multiplicaron. Los "no sé", "no recuerdo", "no puedo determinar" se repitieron al punto que terminaron por cansar al presidente del Tribunal Jorge Ferro quien cortó en forma abrupta la testificación del suboficial retirado Néstor Carlos Ravasi y dispuso su detención a disposición del juez federal en turno de Bahía Blanca durante la audiencia vespertina del miércoles, en el juicio por delitos de lesa humanidad que se desarrolla en la Universidad Nacional del Sur. El testigo, de 73 años, integró como clarinetista y saxofonista la banda musical del batallón de Comunicaciones 181 y luego fue encargado de la división Bandas del Comando. Una vez retirado, Ravasi, que tiene perfil en Facebook, fue director de la Banda Santa Cecilia. Vivió en una casa que el Ejército le cedía dentro del predio del ex Quinto Cuerpo hasta que después del golpe de Estado aseguró que se la pidieron y tuvo que mudarse a vivir con su suegro. Durante la instrucción judicial dijo que aquella vivienda había sido objeto de ataques y que las guardias sobre el camino La Carrindanga eran cotidianas. Sin embargo, en su declaración de ayer ante el Tribunal negó haber realizado declaración alguna anteriormente. Su memoria sólo se refrescó cuando le exhibieron la foja 144 del expediente judicial y reconoció su firma en la causa. Antes y después de ese reconocimiento, Ravasi respondió con evasivas a las preguntas del fiscal Córdoba quien, después que el juez Ferro dispusiera el fin de la declaración del testigo, pidió su detención por falso testimonio.

Ravasi dijo conocer a algunos de los imputados: a Jorge Mansueto Swendsen, porque era jefe del Batallón donde él revistaba. Dijo que unos días atrás leyó por internet la declaración que el ex militar realizó ante el Tribunal. A Walter Bernabé Tejada lo recordó como coronel del Ejército y secretario general del Cuerpo. De Hugo Fantoni dijo que era el jefe de personal y también había oido nombrar a Osvaldo Bernardino Páez y Mario Méndez. Mencionó que mientras estuvo en el batallón y en el comando, se enteró "por comentarios" que había un lugar de detención dentro del predio del Quinto Cuerpo. Aseguró que nunca fue hacia allí y que si hubiera querido ir, no hubiera podido pasar porque era un lugar restringido. Sabía de otros militares que habían intentado pasar y no habían podido. También dijo que no supo nada de secuestros de personas en la ciudad ni de la existencia de grupos de tareas dentro del Ejército. En las próximas horas, Ravasi, deberá ser indagado por el juez en turno quien resolverá sobre su situación procesal bajo la acusación de falso testimonio que surgió en la sala de audiencias de Colón 80.

Tras la declaración de Ravasi, testimoniaron Nelly de Andrés y su hija Rosa Elizabeth. Ambas contaron el caso de Edgardo, hijo de Nelly y secuestrado el 5 de octubre de 1975 en La Plata, cuando tenía 27 años y se dirigía a recibir su flamante título de médico. Once días después, con la excusa de que le iban a dar datos sobre el paradero de su esposo, secuestraron en Carhué a Norma, la mujer de Edgardo. Desde aquel momento, ambos siguen desaparecidos. "Mamá, aún hoy, todavía tiene la esperanza de que él aparezca" declaró Rosa quien aseguró que tanto su hermano como su cuñada no tenían afiliación política. Su madre comentó que Edgardo, en los días feriados, iba al hogar del Niño de Ingeniero White a buscar a los chicos para sacarlos a pasear. Y que también iba a casas de barrios humildes a enseñarles higiene. "Siempre tuve esperanza de que volviera. Después del Mundial de fútbol y en cada Navidad y Año Nuevo" confesó la mujer de 85 años, ataviada con un pañuelo blanco. Debido a los problemas que tiene para oir, su declaración fue breve, pero se cerró con un sonoro aplauso por parte de los concurrentes a la sala de Colón 80. Tras el testimonio de ambas mujeres, el Tribunal entró en receso hasta el próximo martes 25 de la próxima semana en la que habrá audiencias además el miércoles 26 y el jueves 27 hasta el mediodía

viernes, 30 de septiembre de 2011

Madre declara con su pañuelo blanco

En Bahía Blanca se está realizando un juicio de lesa humanidad ocurridos durante la dictadura militar en el ámbito del V Cuerpo de Ejército. El juicio toca de cerca de La Pampa por varios motivos: uno de los integrantes del tribunal es el juez pampeano José Mario Tripputi, el defensor de los acusados es Hernán Vidal -el mismo que defendió a los represores pampeanos en el juicio por la represión en la Subzona 14- y algunas de las víctimas de la represión en el ámbito bahiense son de origen pampeano.
 
De hecho, la polémica se suscitó cuando fue el turno de declarar de Celia Jinkis de Korsunsky, una pampeana que integra la Línea Fundado de Madres de Plaza de Mayo. La mujer es la madre de Eduardo Sergio Korsunsky, nacido en la localidad de Bernasconi y que al momento de ser secuestrado en San Nicolás el 4 de agosto de 1976, era militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).
 
Cuando fue su turno para declarar, Celia Jinkis pidió hacerlo con su pañuelo blanco, símbolo de su pertenencia a Madres de Plaza de Mayo. Los defensores de los militares -con Vidal a la cabeza- se opusieron al pedido, pero el Tribunal Oral Federal de Bahía Blanca decidió darle la autorización. El tribunal dio su visto bueno por considerar que el pañuelo blanco cubriendo la cabeza "es un símbolo universal" de lucha y búsqueda de justicia.
La autorización ofuscó al defensor Vidal, quien exigió que los militares a los que representa sean autorizados a asistir a las próxima audiencias del juicio vistiendo el uniforme oficial del Ejército Argentino.
La situación originó un fuerte malestar entre el público que presenciaba las audiencias. Incluso se escuchó la voz de un hombre decir "que traigan la picana también". El tribunal no aceptó esa insolencia y ordenó que expulsaran al hombre del recinto del juicio.
Finalmente se repuso la calma y continuaron con las declaraciones de otros padres y madres de jóvenes detenidos y asesinados en el ámbito del Quinto Cuerpo de Ejército.

Pampeano.
Eduardo Korsunsky nació en Bernasconi y a los 17 años se trasladó a Bahía Blanca para estudiar en la Universidad Nacional del Sur. Fue militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y se había recluido en San Nicolás perseguido por la represión desatada en Bahía Blanca. En San Nicolás vivió en los años 1975 y 1976, trabajó y militó hasta su secuestro en agosto de 1976.
Desde entonces, Celia recorrió dependencias de las fuerzas de seguridad, además de hacer requerimientos judiciales, ante autoridades eclesiásticas y delegaciones diplomáticas, pidiendo por su hijo desaparecido.
En septiembre de 2008, Celia Jinkis de Korsunsky, se presentó como querellante en la causa que investiga la desaparición de su hijo Eduardo Korsunksy en San Nicolás, provincia de Buenos Aires.
La mujer, que reside hoy en Bahía Blanca, contó con el patrocinio letrado de la abogada María Eva Asprella del Equipo Jurídico de la Secretaría de Derechos Humanos del gremio de Suteba que la acompañó a hacer la presentación judicial en la causa 28.556/06.
 
Celia se presentó en el Juzgado Federal 2 de San Nicolás con su pañuelo blanco en la cabeza y la foto de su hijo y su nuera, también desaparecida en 1978 en Capital Federal. En el juzgado tuvo una entrevista con el magistrado Carlos Villafuerte Ruzo. Estuvo acompañada por la abogada y sindicalistas de Suteba en ese primer paso judicial ya que el gremio la patrocinó porque junto a la CTA tiene como política tener una intervención activa en el tema de los juicios por violaciones a los derechos humanos.

Ex detenido en la "Escuelita" reclama justicia

Se trata de José Parnoy, quien estuvo en "La Escuelita"
 
   Un hombre que militó en la mesa directiva de la Federación Universitaria Argentina (FUA) y estuvo detenido junto con su hijo en el centro clandestino de detención "La Escuelita" brindó hoy su testimonio, en el marco del juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en Bahía Blanca durante el último gobierno militar.

   Se trata de José Parnoy, quien fue detenido junto con su hijo Gustavo, que tenía 16 años.

   "El 22 de julio de 1976 me acosté a dormir y a las cuatro de la mañana sentimos un vidrio roto y enseguida me invadieron la casa -dijo Parnoy-. Luego tuve referencias por el sereno de una estación de servicio, que afuera había siete camiones con 32 soldados cada uno."

   Padre e hijo fueron trasladados al Batallón de Comunicaciones donde, dijo, tras una simulación para ser liberados fueron nuevamente detenidos y permanecieron en "La Escuelita".

   "Muchos años después me di cuenta de que quien subió al auto y me apuntó con una pistola en la cabeza era Corres", sostuvo, en referencia al principal interrogador del centro clandestino de detención, Julián "Laucha" Corres.

   Agregó que "el lugar de detención era malo. Comíamos con una mano atada y cuando entré quien me conducía me indicaba que esquivara cuerpos que no sé si estaban vivos o muertos".

   Parnoy pidió a los jueces "no como reivindicación personal ni como revancha, que se haga justicia"

jueves, 29 de septiembre de 2011

Represor defiende el accionar del terrorismo de Estado


Un discípulo de Lombroso

 Por Diego Martínez

Pidió la palabra para defenderse y terminó enardeciendo a sus camaradas. El teniente coronel Jorge Mansueto Swendsen, juzgado por crímenes de lesa humanidad en Bahía Blanca, admitió ante el Tribunal Oral Federal el funcionamiento del centro clandestino La Escuelita y los cautiverios en “condiciones infrahumanas”; adjudicó los operativos a la agrupación tropas, contó que los soldados salían a hacer patrullajes con fotos de personas buscadas, dijo que hasta fines de 1976 hubo policías trabajando en el Quinto Cuerpo y hasta se ufanó de su capacidad para distinguir “terroristas” por su aspecto físico. Eran “normalmente feos”, arriesgó.

Mansueto fue jefe del Batallón de Comunicaciones 181, en el que fueron blanqueados varios secuestrados antes de ser enviados a la cárcel, y del área militar bahiense. El 9 de diciembre de 1976, al asumir, había en La Escuelita “muchos detenidos desgraciadamente en condiciones infrahumanas”, admitió. En su Batallón encontró detenidos “luego de una temporada en la llamada Escuelita”. “Estaban bastante bien atendidos”, consideró. Dijo ignorar de qué se los acusaba, sólo supo que estaban a disposición del Poder Ejecutivo. Relató que le pidió al general Osvaldo Azpitarte que los retirara y que el traslado se cumplió el 24 de diciembre. También al asumir encontró “tres o cuatro policías” cuyas funciones desconocía. “Los despedí de inmediato. Luego consideré que parecía una falta de amabilidad e invité a un asado a los jefes de policía que había por ahí”, agregó.

Mansueto distinguió la actuación del general Adel Vilas, jefe de subzona en 1976, de la de su sucesor, Abel Catuzzi. El primero “sobrepasó ampliamente la autoridad del comandante”, dijo, sin entrar en detalles. “Catuzzi ordenó que las cosas se hagan de acuerdo con las leyes y reglamentos militares”, aseguró, pese a que bajo su mando hubo secuestros, ejecuciones y apropiaciones de bebés nacidos en cautiverio.

El militar, de 80 años, contó que tuvo a su cargo “la representatividad del Ejército en Bahía Blanca”. “Hice fiestas, reuniones y agasajos a los que concurrió la mayor parte de la sociedad bahiense, con gastos pagos por el Comando”, contó sin remordimientos. Sobre el secuestro de un grupo de estudiantes en diciembre de 1976, declaró que estuvo a cargo de “efectivos de la agrupación tropas”, que “estaba integrada no sólo por oficiales, suboficiales y soldados de distintas unidades, sino por civiles y oficiales venidos con Vilas desde Tucumán”. Vilas llevó a “personas que no integraban las Fuerzas Armadas” y que “luego quedaron”. No las identificó, pero aseguró que “buscaban fundamentalmente el botín de guerra”. Entre los “civiles comprometidos interesados por el botín de guerra” incluyó a “la CNU” (Concentración Nacional Universitaria) y al “personal que trajo el señor Remus Tetu cuando fue rector de la Universidad Nacional del Sur”.

“Reconozco que intenté entrar a La Escuelita porque sentía curiosidad por saber qué había adentro”, confesó. “Un guardia me lo prohibió con términos amables, porque no hubiera tolerado otros”, aclaró para resaltar su valentía. “Me dijo: ‘Mi teniente coronel, tiene prohibido el acceso, sólo se puede entrar con autorización del G3’”, en referencia a la jefatura a cargo del general Bayón, que lo escuchaba a sus espaldas.

Mansueto admitió que sus subordinados “salían a recorrer la ciudad armados”, pero que a diferencia de los soldados “que llevaban fotografías”, los suyos “tenían un libro de personas buscadas por si de casualidad encontraban alguna”. Cuando el fiscal federal Abel Córdoba le preguntó por el asesinato de José Luis Escudero, fusilado en 1977 por no detenerse en un control de rutas, Mansueto dijo no recordar el caso.

Un día recibió a un conscripto que “tenía un familiar montonero”, contó. “Lo llamé, vi su aspecto, gordito, blanquito y muy joven, pensé ‘éste no es terrorista pero puede estar vinculado’ y le dije ‘si una piedra golpea el batallón en la calle puedo llegar a vincularlo con eso’. Luego no pasó nada y el soldado pasó un año feliz.”

–Usted dice que por el aspecto distinguía si eran o no terroristas. ¿Cómo eran los terroristas? –le preguntó el fiscal.

–Pienso que normalmente feos.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Disponen el procesamiento contra integrantes de la Prefectura Naval y de la Armada

Un juez federal de Bahía Blanca dispuso el procesamiento contra integrantes de la Prefectura Naval Argentina (PNA) y de la Armada en el marco de delitos de lesa humanidad cometidos en centros clandestinos en Puerto Belgrano y en la Prefectura Naval.

Fuentes judiciales informaron que "el juez federal ad hoc Eduardo Tentoni dispuso el procesamiento de Luis Angel Bustos, Pedro Alberto Pila y Néstor Alberto Nougués, agentes retirados de la Prefectura Naval Argentina, y de Luis Alberto Pons, oficial retirado de la Armada Argentina".

"En la misma resolución el juez dispuso ampliar los procesamientos de Guillermo Félix Botto, Tomás Hermógenes Carrizo, Oscar Alfredo Castro, Manuel Jacinto García, Félix Ovidio Cornelli y Francisco Manuel Martínez Loydy", agregaron.

Los hechos están referidos a la actividad represiva desarrollada con víctimas que fueron alojadas en centros clandestinos de la Prefectura Naval Argentina, Base Naval Puerto Belgrano y Base de Infantería de Marina Baterías.

Desde la Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos se indicó que en la misma resolución se incluyeron los que tuvieron como víctimas a Enrique Heinrich y Miguel Angel Loyola, obreros gráficos del diario La Nueva Provincia.

Los dos trabajadores fueron secuestrados al atardecer del 30 de junio de 1976 y sus cuerpos maniatados, con signos de torturas y numerosos disparos, aparecieron el 4 de julio de ese año en la Cueva de los Leones, sobre la ruta nacional 33 y a 17 kilómetros de Bahía Blanca.

Los crímenes de los dos trabajadores gráficos forman parte de la causa 04/07 que investiga los crímenes cometidos en jurisdicción de la Armada Argentina durante la dictadura militar.

Según se indicó "en dichos casos han sido procesados en la resolución cinco imputados de la Armada Argentina y Prefectura Naval".

"Las calificaciones aplicadas fueron las de privación ilegal de la libertad agravada, tormento agravado y homicidio agravado, en función a las imputaciones formuladas desde la Unidad Fiscal interviniente a cargo de Abel Darío Córdoba", agregaron las fuentes.